OTOÑO-INVIERNO 26
Crecí en el taller de mi padre, un sastre, donde aprendí el arte de la confección a medida y una maestría excepcional.
Desde mis sueños de niña en el taller familiar, he adquirido experiencia y he desarrollado un gusto por los tejidos nobles, la perfección de los cortes, los gestos precisos y los detalles minuciosos.
El legado único de una generación de artesanos, acunado por recuerdos de infancia al son de las tijeras afiladas cortando las telas y la tiza trazando las futuras líneas de la prenda.
Diega no es una moda, sino una memoria viva.