HACER LO QUE ME GUSTA CON LA GENTE QUE QUIERO


Carole Petit, el alma de DIEGA, creció en el taller de su padre, un sastre que le enseñó el arte de la confección a medida y le
e un saber hacer excepcional.
Desde sus sueños de niña en el taller familiar, adquirió experiencia y desarrolló un gusto por e
s materiales nobles, la perfección de los cortes, los gestos precisos y los detalles minuciosos. El legado único de una
generación de artesanos, acunado por recuerdos de infancia al son de las tijeras que cortan las telas y la
tiza que traza las futuras líneas de la prenda.


En 2001, Carole Petit, por entonces jefa de producto de Golfer Green, una marca de prêt-à-porter masculino, decidió
crear su propia línea de camisas para mujer, inspiradas en las que cogía a escondidas del armario de su
padre. Así nació DIEGA, el nombre en femenino de una canción de Michel Berger y de una marca que
encarna su personalidad, su identidad y sus futuras inspiraciones en las líneas de ropa.



De un perchero con unas cuantas camisas nace un vestuario femenino que retoma el exigente arte de la sastrería, cuya memoria —
— cuestiona y cuya huella transcribe. Un mundo cálido y protector en el que se regenera y se siente
invencible. Al igual que las raíces de un árbol, sondea la materia, explora territorios y teje colecciones
impregnadas de su cultura oriental y mediterránea.
Cada pieza es un homenaje a ese legado que ella hace suyo y reinterpreta para crear una prenda elegante
y libre, teñida de evocaciones poéticas.